Boda secreta de CJC, en París
April 28, 2008
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La monótona señal plana de un teléfono descolgado no indicaba la hora exacta en que Celia y Laure pudieron interrumpir su conversación; pero si parecía sugerir a Ramón, al despertarse, escuchando la lluvia, mansamente, sin cesar, en el patio desde donde entraba una tímida luz perlada, finísima, el descuido, el abandono, con que Celia había estado cuchicheando, a sus espaldas, mientras dormía, extraño, ajeno y muy lejos del oscuro mundo que había entrelazado la vida de las dos amigas de manera tan inextricable…
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Inconcluso el cigarrillo con el que saborearon los últimos instantes de soledad, Iñigo advirtió asombrado como volaba el tiempo. Debía convocar con mucha urgencia al peluquero. Darían cita a la prensa a primeras horas de la tarde. El mayordomo anotaría el rosario incesante de llamadas, mientras él daba una ducha rápida a Celia, sentada en una bañera recomendada calurosamente por su médico de cabecera, convencido que los masajes y chorros de agua caliente eran de alguna utilidad para entretener la ilusión de una improbable cura del mal de los huesos de su paciente.
Lázaro y la locura de la primavera
August 22, 2007
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Así, la demencia de las semillas de la tierra y la folía de la humana simiente volvían a trabarse con lazos inextricables en la oscuridad de la besana abierta por el arado de aquel hombre, aquejado, a su turno, de la locura de estar vivo y tener la esperanza de levantar la piedra funeral de su sepulcro, tras desentumecer su cuerpo aterido por los ungüentos mortuorios, rasgar el lienzo de su mortaja y ponerse en pie, como un resucitado, presto a salir de su tumba, en busca de la agonía de vivir…
Picasso seduce, viola y profana a CJC
August 16, 2007
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Picasso la cortejaba, en cierta medida, con un tacto tan delicado, que Celia todavía tardó en comprender que tales confesiones (o la manera con que su autor accedía a mostrarle, en apariencia, la representación gráfica de algunos de sus secretos; callando, ocultando, velando, las metamorfosis que conducían hasta el umbral de aquellas iluminaciones, semejantes a diminutos prodigios directamente caídos del cielo, como briznas de ángeles descarriados en el infierno terrenal) formaban parte de la puesta en escena de un sacrificio humano: y ella había sido escogida como víctima propiciatoria…
Desafortunado encuentro de CJC y Cortazar
July 15, 2007
CJC y Julio Cortazar se cruzaron durante un cóctel literario, en Gallimard, con motivo de la presentación de la traducción francesa de La almadraba / La colmena, publicada en la legendaria colección que introdujo a Borges en París.
Desfloración de Celia jr.
June 10, 2007
Las relaciones de mi CJC con las artes y literaturas de vanguardia es evocada es varios capítulos, 130, 131, 141, 143, 144, 145, 146 y 149, entre otros. En su historia tienen particular importancia las relaciones amistosas de su hija, Celia jr., como jóvenes artistas que ejercieron cierta influencia, de Guillermo Pérez Villalta a Ignacio Gómez de Liaño, de Javier Ruiz a Isidoro Municio. La desfloración de Celia jr. precipitaría luctuosos acontecimientos…
JPQ versus CJC, con Nabokov al fondo
March 31, 2007
Ángel García Galiano, crítico y novelista, estima que mi novela La locura de Lázaro es “un libro sorprendente” [ .. ] “un fresco impagable de la situación político-cultural española de entonces y de ahora, reconvertida en universo mítico” [ .. ] “una comedia bárbara solanesca, pero retocada con la fina mirada entomológica de un admirador de Nabokov”. Uauuuuuuuuuu…
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Dolores del Bosque irrumpió en las vidas de Celia y Ramón como una avecilla de paso, una primavera, en los pasillos de Azanca. Su primer trabajo fue archivar diapositivas de mujeres desnudas, en las más variadas posiciones lúbricas, obscenas, utilizadas como carnaza fácil para la ilustración de muchos fascículos de la Enciclopedia del Buen Amor. Allí donde una joven de otra sensibilidad se hubiera sentido vejada, Loli cumplía su tarea con una pulcritud entomológica y un rigor clínico que le permitía clasificar, con su nombre exacto, científico, o vulgar, las ilustraciones fotográficas, comerciales, de las más variadas posiciones, variantes, habitudes, vicios, manías y caprichos de la imaginación, o la carne alumbrada.
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Dos días después, en su casa de San Diego, tomando un aperitivo, antes de cenar, entre un escogidísimo grupito de amistades, Ramón Sender reía estrepitosamente, como un niño, escuchando a Celia contar con mucho detalle el incidente de su llegada triunfal a las dependencias del departamento de literatura contemporánea de la UCLA, en Westwood. Fatigada y ligeramente decepcionada por la acogida de sus conferencias, ante un público minúsculo, con un conocimiento muy dudoso de la lengua y los entresijos donde había florecido su obra, Celia se dejó llevar por su sentenciosa tentación de mofa y desprecio por cuanto desconocía; arremetiendo contra la demencial y espantosa trivialidad de los lugares y personajes que se veía obligada a frecuentar, sin entender que se esperaba de ella en unos seminarios apenas más grandes que el ascensor donde habían estado encerrados durante horas interminables…
CJC, Ángel Vázquez, Haro Ibars, Juanita Narboni, yaquetía, jucetino
December 21, 2006
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El alejamiento de Celia jr. comenzó siendo ocasional, antes de convertirse en una afrenta dolorosa, para ambas, madre e hija. Durante un tiempo, que fue muy breve, volátil, y coincidió con su venturosa iniciación a la vida, Celia jr. encontró en las faldas del regazo materno todo cuanto necesitaba para ser feliz. De hecho, sus primeros antojos amorosos, los primeros hombres que la cortejaron, todos fueron amigos, conocidos, discípulos o admiradores de su madre, asiduos a las tertulias vespertinas del Encinar. Tomado el camino de una temprana independencia, Celia jr. pasó de mano en mano, como una moneda de bajo precio, creyendo ser ella quién elegía a sus compañeros de lecho, antes de terminar en una pensión muy modesta, a la incierta espera de ser capaz de liberarse de la tutela materna. En aquella casa de huéspedes coincidió con Eduardo Haro Ibars, que por entonces trabajaba en su estudio sobre Lou Reed y la nueva cosa neoyorquina de la época, y debía presentarle a Ángel Vázquez, que repetía en voz alta los monólogos de la perra vida de su Juanita Narboni y ejercería sobre ella una influencia de ángel tutelar.