Desfloración de Celia jr.

June 10, 2007

Las relaciones de mi CJC con las artes y literaturas de vanguardia es evocada es varios capítulos, 130, 131, 141, 143, 144, 145, 146 y 149, entre otros. En su historia tienen particular importancia las relaciones amistosas de su hija, Celia jr., como jóvenes artistas que ejercieron cierta influencia, de Guillermo Pérez Villalta a Ignacio Gómez de Liaño, de Javier Ruiz a Isidoro Municio. La desfloración de Celia jr. precipitaría luctuosos acontecimientos…

 

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La noche de la desfloración de Celia jr. tuvo una efímera gloria, porque alguien la filmó a sus espaldas y presentó la película en unas jornadas de cine experimental con la que debían concluir los Encuentros de Poncia, donde causó gran sensación y fue motivo de mucho escarnio; ya que los espectadores rompieron en risas y carcajadas, con gran ludibrio, a los pocos minutos del principio de la proyección, ante unas escenas de purísimo gozo, robadas a sus protagonistas sin otro propósito que la deshonra y la humillación, vendidas al mejor postor en una antigua iglesia convertida en improvisado mercadillo de estampas, ídolos y figurillas.

 

Presentadas con el título de Ceremonia secreta, las imágenes del vídeo eran de muy mala calidad, pero una voz en off las precedía parodiando la retórica de un entomólogo que decía comentar con fines pedagógicos el encuentro carnal de dos seres humanos, mal iluminados y privados de la palabra, cuyos actos más íntimos habían sido espiados con alevosía. Una vocecita reptante ilustraba el presunto documental clínico, simulando un irrisorio remedo de ciencia macarrónica. La película comenzaba con imágenes fijas, brevísimos retratos de los protagonistas, a quienes se hurtaba la personalidad, presentados con iniciales falsas, con el pretexto hipócrita de preservar su intimidad; cuando era una evidencia que las primeras secuencias, mostradas con formato de fichas policiales, tenían por objeto aventar la imagen de dos personajes bien conocidos en el mundillo muy estrecho del arte de vanguardia de aquella época, despellejados en carne viva, para alimentar con habladurías los apetitos insaciables de la jauría callejera.

 

Ceremonia secreta se abría con un primer plano de Celia jr., tomado de una imagen de fotomatón, con el pelo ligeramente desgreñado, el rostro palidísimo y los ojos saltones de los condenados sin juicio, aturdidos por un flash automático, ofreciendo unos instantes de sorpresa y estupor. Hasta que el fotograma siguiente, un primer plano de Isidoro Municio, mal afeitado, inmortalizado con un rostro deformado por una mala instantánea de ocasión, revelaba la naturaleza desalmada de la película, provocando las primeras risas soeces, cuando algunos espectadores reconocieron y dijeron en voz alta el nombre de los protagonistas, despertando una curiosidad enfermiza ante el espectáculo prometido, de muy zafia vileza; ya que la cámara, oculta, tras el espejo cóncavo de una habitación de hotel, solo podía captar, por momentos, fragmentos de cuerpos mal enfocados, entrando y saliendo del campo de un objetivo fijo sobre una cama deshecha.

 

A pesar de la precariedad reptante de la filmación, el fotógrafo que había robado aquellas imágenes, con el auxilio de varios cómplices, solo perseguía instantes de cruda intimidad, con el único interés aparente de vender imágenes salaces, protagonizadas por personajes públicos, o presuntamente tales, espiados sus gestos con un ojo de pez que distorsionaba de manera grotesca sus proporciones, ocultando la misteriosa armonía de los cuerpos que se exploran, reconocen y gozan en la oscuridad iluminada por la ilusión. El buscón de imágenes autor de aquella fechoría, vendida sin escrúpulos como vídeo experimental, se había contentado con filmar a sus espaldas, trocear y mutilar los cuerpos enlazados por el amor, con el propósito obsceno de hacer algún mísero comercio, manipulando la copulación maquinal de dos seres humanos convertidos en insectos.

 

Entre los espectadores que asistieron a la primera proyección del vídeo de la desfloración de Celia jr. había algunos amigos y conocidos suyos, que contemplaron con asco tal espectáculo de violación colectiva, impotentes y amedrentados, ellos mismos, ante las risotadas, el hedor y la miseria de un público que devoraba con lubricidad la maldad gratuita de quienes orquestaron la puesta en escena de aquella crucifixión rosada, proclama publicitaria del mundo nuevo que llegaba, como una profecía, fatal.

 

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3 Responses to “Desfloración de Celia jr.”


  1. […] Biografía NO autorizada de CJC, Desfloración de Celia jr. […]


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